Cuatro Rayas 42 – Guadalajara 26
El Cuatro Rayas acabó con su mala racha de cuatro derrotas consecutivas en liga venciendo con una superioridad arrolladora en su enfrentamiento con el Guadalajara, que no tuvo ni las más mínimas opciones de hacer algo en el partido y que quedó supeditado al impresionante juego de los vallisoletanos ya desde los primeros minutos del encuentro.
Aunque Pastor, técnico vallisoletano, había querido dar a este partido tanta importancia como a cualquier otro, lo cierto es que no hubo ni un atisbo de tensión en Huerta del Rey, ya que el Guadalajara no fue rival para un impresionante Valladolid, que logró un excelente resultado y una abultata victoria sin necesidad apenas de esforzarse.
El equipo local, que jugó sin ningún tipo de presión, logró estar por encima incluso en las inferioridades, mientras que el Guadalajara parecía no encontrarse si quiera en el terreno de juego y desarrolló una técnica previsible en todas las facetas, especialmente en el juego defensivo.
De hecho, la defensa del equipo visitante parecía estar llena de agujeros, y el Cuatro Rayas se apiadó a la hora se pasar casi literalmente por encima a su rival, con un juego dirigido magistralmente por Perales. De esta manera, las diferencias fueron aumentando constantemente mientras avanzaban los minutos hasta alcanzar los once goles de ventaja, que el Guadalajara consiguió rebajar en 10 para no llegar literalmente avasallado al final de la primera parte.
En la segunda mitad no se apreció ni el más mínimo cambio de dinámica en la actitud de los dos equipos. El conjunto vallisoletano encontró en la rapidez y efectividad de Tvedten su principal valor para ir aumentando cada vez más su superioridad sobre el Guadalajara, que no era capaz de ejercer una defensa lo suficientemente fuerte, y se encontró trece goles abajo en el marcador en el minuto 46.
El tiempo muerto solicitado por Bolea sirvió de más bien poco, puesto que ya no había forma de finalizar la dinámica en la que había entrado su equipo, en el que solo jugaron dignamente Demovic y Rudovic y, por tanto, el Cuatro Rayas siguió avasallando al equipo visitante hasta alcanzar el 42-26 del final.