Tiger Woods termina un año nefasto
Tiger Woods no ha podido conseguir el título que le evitaría acabar la temporada sin haber conseguido ganar ningún torneo. El golfista estadounidense perdió en el desempate ante el irlandés Graeme McDowell en el Chevron World Challenge. Este torneo no está incluido en el PGA tour, pero sin duda le permitiría evitar la etiqueta de nefasto al año que estamos a punto de cerrar.
El golfista norteamericano que dominó con gran claridad en las tres primeras rondas, perdió toda su ventaja en la última ronda, donde vio recortada la ventaja de cuatro golpes que llevaba sobre el británico. Se entró así en el momento crucial, donde el rival de Woods estuvo más acertado.
Tiger Woods está atravesando una mala época, después de todos los escándalos creados por sus líos de faldas, por los cuales estuvo apartado de los campos de golf durante unos meses. El americano considerado uno de los mejores de la historia en este deporte, junto a Jack Nicklaus y Arnold Palmer, está intentando recuperar su mejor nivel y volver a ser el número uno del ranking. Ese puesto está, en la actualidad, en las manos de Westwood.
El californiano, que tiene en su haber logros como ser el jugador más joven (a los 21 años) en ganar un Major con mayor diferencia de golpes y marcador más bajo, también es el jugador con más Majors, tras Jack Nicklaus que cuenta con dieciocho, cuatro más que Woods. Tiger es el golfista con más repercusión mediática de todos los tiempos, algo que propició que aumentaran los premios por conseguir torneos. Por ejemplo cuando ganó su primer torneo, en 19987, ganó unos 486.000 dólares. En cambio, cuando se proclamó vencedor de ese mismo torneo en 2005, el premio que se embolsó ascendía a unos 1.260.000 dólares. Cifras como esas fueron las que le permitieron terminar aquella temporada como el deportista mejor pagado del mundo.
Sin embargo, sus problemas personales han afectado a su juego. No es un hecho novedoso, ya que la primera vez que no pasó el corte en un major, en el US Open del 2006, hacía tan solo un mes de la muerte de su padre. Puede que Tiger Woods pueda superar este bache, tanto a nivel personal como de juego, pero, por el momento, tiene que lidiar con una situación a la que no estaba acostumbrado.